Jóvenes & relaciones
Cómo estar conforme con uno mismo si soy un poco retraído, y me cuesta relacionarme con los demás?
Tal pudiera ser la explicación de todos los jóvenes. Incluso de los jovenes cristianos. La adolescencia es tiempo de cambios y de conflictos. El recoveco de la niñez se destroza con la violencia en los principios de la segunda década de vida.
El joven se siente extraño en su propio cuerpo. Los movimientos le resultan torpes, y las reacciones, de improviso. Las emociones se desmenuzan; los sentimientos, alteran; los pensamientos vuelan más allá; la voluntad se abre en bastantes posibilidades que lo sumen, numerosas veces, en la incertidumbre.
Los padres, y ellos se sobre exigen, más de los que pueden; pero las responsabilidades concedidas no siempre van acordes con su capacidad de responder a ellas. Consecuentemente, hay desilusiones.
Además hay falta de cordura y propensión a ser traicionado. Fácilmente pueden construir castillos en el aire, que así como se construyen se desmoronan. ¿Qué hablar de la apariencia? No hay adolescente que se sienta satisfactorio con ella. Cada nuevo rasgo que se perfila parece ser una deformación de sí mismo, y cuesta mucho ocultarlo.